lunes, 8 de febrero de 2016

despedida de la abuela

Se va la Nana para donde había soñado estar toda la vida

Con pocas palabras debo decir que se va la Nana para donde había soñado estar toda la vida. 

Nosotros breves, profundos y entrañables pasajeros de su tren, estuvimos en una o en varias estaciones de ese viaje de oración, siempre místico.
   
Se va la Nana para donde había soñado estar toda la vida. En algunas cosas pudimos acompañarla en su cautelosa y renunciada existencia, 17 años en el calor de Barranca, 45 años con el abuelo, de los cuales 40 difíciles. En fin, eso no importa ya, su decisión sí.

Se va la Nana para donde había soñado estar toda la vida. Y sus hermanos, sus hijos, sus sobrinos, sus nietos toda la familia sabe quién fue, sabe el sustantivo y la acción. Permítanme en este momento de oración añadir igual los adjetivos de su nombre y de su gesta. De a tres, por supuesto, como ella nos enseñó.

Tierna, callada, absorta.
Suprema, carismática, dispuesta.
Enérgica, sudorosa, apasionada.
Estable, centrada, novedosa.
Risueña, alocada, enigmática.
Profunda, diurna, andante.
Piadosa, compasiva, alcahueta.
“Del Carmen”, “de Guadalupe”, y de ahora en adelante “de Yolombo”.

Se va la Nana para donde había soñado estar toda la vida y nosotros le deseamos buen viaje, y que sus alas no cautiven a muchos ángeles, arcángeles, santos y querubines, que alboroto se armará pues: “todos querrán estar con ella”. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario