Se va la Nana para
donde había soñado estar toda la vida
Con
pocas palabras debo decir que se va la Nana para donde había soñado estar toda
la vida.
Nosotros breves, profundos y entrañables pasajeros de su
tren, estuvimos en una o en varias estaciones de ese viaje de
oración, siempre místico.
Se
va la Nana para donde había soñado estar toda la vida. En algunas cosas pudimos
acompañarla en su cautelosa y renunciada existencia, 17 años en el calor de
Barranca, 45 años con el abuelo, de los cuales 40 difíciles. En fin, eso no importa ya, su decisión sí.
Se va la Nana para donde había soñado estar toda la vida. Y sus
hermanos, sus hijos, sus sobrinos, sus nietos toda la familia sabe quién fue,
sabe el sustantivo y la acción. Permítanme en este momento de oración añadir
igual los adjetivos de su nombre y de su gesta. De a tres, por supuesto, como
ella nos enseñó.
Tierna,
callada, absorta.
Suprema,
carismática, dispuesta.
Enérgica,
sudorosa, apasionada.
Estable,
centrada, novedosa.
Risueña,
alocada, enigmática.
Profunda,
diurna, andante.
Piadosa,
compasiva, alcahueta.
“Del
Carmen”, “de Guadalupe”, y de ahora en adelante “de Yolombo”.
Se
va la Nana para donde había soñado estar toda la vida y nosotros le deseamos
buen viaje, y que sus alas no cautiven a muchos ángeles, arcángeles, santos y
querubines, que alboroto se armará pues: “todos querrán estar con ella”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario